El incremento en el intercambio de criptomonedas está generando un reto para los profesionales del ámbito del compliance, debido a los riesgos relativos a delitos financieros como por ejemplo el blanqueo de capitales, que puede derivar dicha actividad.

Tal y como se trató en el evento online “Compliance Conference 2021: Nuevos Desafíos” celebrado hace unos días, el desconocimiento de la identidad del emisor, así como del beneficiario en el intercambio de criptomonedas supone un riesgo elevado. Asimismo, en la actualidad todavía no se han adoptado estándares ni normativas internacionales que determinen el momento exacto en el que se produce la transacción.

Por tanto, los activos virtuales suponen todo un desafío en el ámbito del compliance, ya que pueden emplearse como herramienta de blanqueo de capitales, así como para financiar actividades ilícitas. Para evitar este tipo de actos, el nuevo estándar ISO 37301 sobre la prevención del blanqueo de capitales o lavado de activos resulta de gran utilidad.