Desde la entrada en vigor de la Ley 2/2023, las empresas de más de 50 trabajadores están obligadas a contar con un canal interno de denuncias. Esta medida busca fomentar la transparencia, prevenir irregularidades y proteger a quienes informan sobre conductas inapropiadas. Sin embargo, para que este sistema funcione correctamente, es fundamental que las personas implicadas —desde los responsables hasta el resto del personal— estén formadas y comprendan cómo usarlo.
Un canal de denuncias no basta si el equipo no sabe cómo actuar
La implantación técnica del canal es solo el primer paso. Si el equipo desconoce qué situaciones deben comunicarse, cómo proteger su identidad, qué derechos les asisten o cómo funciona el proceso de tramitación, el sistema pierde eficacia. La formación garantiza que los empleados reconozcan conductas inapropiadas, sepan cómo actuar y confíen en el sistema como una vía segura y efectiva.
Obligación legal y oportunidad de mejora
La Ley establece no solo la obligación de tener un canal operativo, sino también la necesidad de formar al personal en su uso. Es una forma de prevenir sanciones, pero también de construir una cultura empresarial ética, en la que la transparencia y la integridad sean valores compartidos. Una plantilla bien informada reduce riesgos legales, fortalece la reputación de la empresa y contribuye a un mejor clima laboral.
No basta con cumplir el expediente. Para que el canal de denuncias funcione y aporte valor real, es imprescindible formar a las personas que lo utilizarán.
En GRUPO LAE diseñamos formaciones específicas sobre el canal de denuncias: qué es, cómo se gestiona, qué protege y cómo se tramitan los casos. Adaptamos el contenido a la realidad de cada empresa, con sesiones prácticas, materiales claros y ejemplos reales.